
Todo el mundo sabe que, cuanto peor te van las cosas, más creativo y productivo eres. También te replanteas cosas, buscas perspectivas, desconfías de todo aquello que no tenga etiqueta de envasado y tomas consciencia de todo aquello que se esconde detrás de cada acción.
En definitiva, te vuelves más racional, pero también pierdes optimismo porque ves cómo funcionan las cosas realmente.
Los amigos y conocidos marcan muchas de esas etapas. No en vano, gran parte de tu vida social gira alrededor de ellos y, cuando algo cambia, aunque sea sólo en uno de ellos, sabes que pronto te llegarán consecuencias.
Siempre he comprendido que la gente acaba cambiando, quizá no hoy ni mañana, pero acaba ocurriendo.
Pero nunca y, repito, nunca entenderé el silencio y la ausencia de contacto repentina.
1 comentario:
Eso del silencio y la ausencia de contacto repentina me suena.
Yo tampoco lo entiendo, si alguien llega a alguna conclusión, será bienvenida.
Mientras...qué se yo.
Besiños.
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