
Hoy me ha llegado esta carta de Japón. Y la verdad es que me ha alegrado el día, porque ya ni recordaba a estas simpáticas estudiantes. Pertenecen al club de Inglés de su escuela, y me asaltaron a preguntas en el templo Kiyomizu. Prometieron enviarme una carta, pero no podía imaginarme que me llegaría después de un año.
En fin, ha sido una grata sorpresa.