Cuando me gasto una buena cantidad en electrónica, no es algo que haga a la ligera.Mi querido Ipod Video 5.5G es el perfecto ejemplo, aunque existiera una fuerte componente de atracción estética.
No tengo duda de que estoy rentabilizando cada Euro de los 379 que costaba (aunque a mí me saliera algo más barato gracias a mi hermana) y así lo atestigua el que esté junto a mí casi las veinticuatro horas del día: me levanto y lo conecto en el trayecto hacia el trabajo.
Allí, los auriculares son mi seña de identidad. No es raro escuchar a mi jefe decir: "Míralo, ya está el niño conectado".
A la vuelta se repite el mismo ritual y ya en casa aprovecho para cargarlo un poco y buscarle más música para su impresionante capacidad de almacenamiento (y para mi placer personal ante todo).
Si salgo, va conmigo, aunque sólo sea para trayectos de cinco minutos y, luego, a la hora de estudiar, también puedes ver unos cables blancos deslizarse en el bolsillo.
La hora de dormir es la clave, coloco algunos de mis discos favoritos en lista o algún album en especial, activo la desconexión en treinta minutos y dejo que repose con su funda protectora bajo las sábanas mientras me dejo caer en los brazos de Morfeo.
Sí, creo que es el aparato más útil que he tenido en mi vida (¡perdón N-gage!).
P.D. ¡Quiero un Iphone! :P




