
Un año más que pasa. Esta vez no hubo lágrimas de Enrique (ni tiempo que tuvo)pero la noche estuvo mucho más que entretenida: rumore, rumore.
Mientras llegan las fotos que atestiguan nuestra entrada en las primerizas horas de este año recién nacido, os dejo con una de esas imágenes de las que a Jesús le gusta mucho bromear.
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