
Hoy he podido permitirme el lujo de ver una película directamente en V.O.S.E. acompañado por Lucía. Ya sabemos que no todo el mundo quiere (ni puede) ver películas en versión original y, por suerte, ése no es su caso y, además, accedió a verla por segunda vez.
En fin, creo que la única sorpresa (y no tanta) es descubrir el talento de J.J. Abrams para el metraje de acción que supera los 30 minutos televisivos. Un buen producto, entretenido y que se hace breve, lo que es buena señal.
Lo que no sorprenden son las actuaciones: Hoffman soberbio, Fishburne correcto (parece que sólo pasaba por allí cerca), Ving Rhames con su rollito - colega negro secundario que está para hacer coñitas y aleccionamientos variados-, Monaghan algo sosa (y no me parece tan mona como la venden)...Y, bueno, ya sabéis, el de siempre. El que pone dinero en la franquicia. El que tiene la misma cara de siempre.
Es una pena, porque las escenas íntimas con el personaje de Monaghan se las carga él solito, no hay un ápice de complicidad. Simplemente, esa sonrisa de siempre (la que odiaba tanto el "malo" de M:I 2), esos lagrimones falsos que tanto repetía en "La guerra de los mundos".
Menos mal que esos momentos son pocos, creo que Abrams era consciente, desde el primer momento, de que no tenía a Jennifer Garner para mostrar sentimientos en pantalla.
Tan sólo esa pequeña pega de una buena película de acción, aunque sigo quedándome con el estilo tan delicado y europeo que destilaba De Palma en la primera entrega (sí, aquella con el terrible final de helicóptero en el tunel).
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